54. Historias de Ratas - II
(Dicho con lengua de trapo...)
- Tito, ¿por qué por la noche a veces hay luna y a veces hay sol?
- El sol no sale de noche, le asusta la oscuridad.
- Mamá dice que no hay sol de noche, pero yo lo he visto. El sol es un círculo, y la luna está tumbada.
El Tito miró por la ventana en dirección a la luna llena, y entendió.
- Es que la luna va cambiando, no es siempre la misma. Incluso cuando es redonda, sigue siendo la luna.
- ¿Y por qué cambia?
- Bueno, tú y yo también cambiamos. A lo mejor un día nos pasa algo que nos pone tristes, o que nos alegra mucho. Un día alguien puede regalarte algo que te guste, y otro día mamá puede enfadarse contigo y eso no es bueno. La luna también tiene sus días de alegría y sus días de tristeza.
- ¿Y por qué se pone triste la luna?
- Porque desde allá arriba, desde el cielo, lo ve todo. Ve a niños que sufren, a personas que se portan mal y hacen daño a otras personas, ve que hay gente que no tiene casa, ni familia, ni un trabajo... y se pone triste por ellos. Pero poquito a poco se recupera, y la luna vuelve a sonreír.
Su madre me cuenta que el ratón colorao ha tomado la costumbre de buscar a la luna por las noches. Cuando la luna está triste, también lo está él. Pero cuando la luna sonríe, el ratón tiene felices sueños.
- Tito, ¿por qué por la noche a veces hay luna y a veces hay sol?
- El sol no sale de noche, le asusta la oscuridad.
- Mamá dice que no hay sol de noche, pero yo lo he visto. El sol es un círculo, y la luna está tumbada.
El Tito miró por la ventana en dirección a la luna llena, y entendió.
- Es que la luna va cambiando, no es siempre la misma. Incluso cuando es redonda, sigue siendo la luna.
- ¿Y por qué cambia?
- Bueno, tú y yo también cambiamos. A lo mejor un día nos pasa algo que nos pone tristes, o que nos alegra mucho. Un día alguien puede regalarte algo que te guste, y otro día mamá puede enfadarse contigo y eso no es bueno. La luna también tiene sus días de alegría y sus días de tristeza.
- ¿Y por qué se pone triste la luna?
- Porque desde allá arriba, desde el cielo, lo ve todo. Ve a niños que sufren, a personas que se portan mal y hacen daño a otras personas, ve que hay gente que no tiene casa, ni familia, ni un trabajo... y se pone triste por ellos. Pero poquito a poco se recupera, y la luna vuelve a sonreír.
Su madre me cuenta que el ratón colorao ha tomado la costumbre de buscar a la luna por las noches. Cuando la luna está triste, también lo está él. Pero cuando la luna sonríe, el ratón tiene felices sueños.







