(Comienza en la entrada 63)
El 'galán payaso' ha ido a quejarse a la Jefa de Estudios 'Micro Machine', y la buena mujer me llama para hablar con el chaval a solas, con ella delante. Empieza a explicarme que le extraña mucho que ese chico dé problemas ya que, una vez que se le deja tranquilo, aunque no haga nada durante toda la clase, no se mete con nadie. Vamos, que no tira botellas a la cabeza de nadie, ni hace concursos de gapos, ni nada. Es un divino niño.
Explico a la 'Micro Jefa' lo que ha pasado y me pide que me disculpe delante del alumno. El galán ha ido todo cabreado a quejarse de que le he llamado payaso. Una vez matizado que me refería a su comportamiento y que fue él quien me llamó payaso a mí (entre otras lindezas) fue él, le pido disculpas por el 'malentendido'. La 'Micro Jefa' sonríe, se ha quitado un marrón de encima y el niño está contento. Alumno 1 - Profe 0. Lo bueno es que no me van a marcar otro gol porque no estaré; lo malo, que yo tampoco meteré ningún gol. Ni ganas, galán.
Por fin consigo hablar con la Jefa y le explico mi situación. Me pide que termine la jornada de hoy como si estuviese trabajando porque si no, no me firmará la credencial. Esa misma credencial es la que tengo que llevar a la Consejería para hacer efectiva mi toma de posesión y mi posterior baja. Es un chantaje en toda regla. Todavía quedan unas horas para acabar la jornada: una hora de 'Actividades de Estudio', asignatura alternativa a la Religión en la que se trata de que los alumnos pasen la hora de la forma más civilizada posible ya sea jugando a las tres en raya, haciéndose peinados o, los menos, adelantando tareas de clase.
Una niña que se sienta delante no quiere hacer nada y se dedica a contarme un poco su vida. Cinco minutos y ya parecemos íntimos. Me hace partícipe, sin ningún tapujo, del drama de su vida: su madre y ella acaban de mudarse porque su padre intentó matar a su madre. Ahora él está en prisión, pero en unos meses saldrá. Sabe dónde viven, y lo más posible sea que vaya a por su madre. La niña, sin embargo, lo cuenta como si fuese una película. Yo tengo la piel de gallina todavía.
Otra niña empieza a hablarme a gritos, y le hago un gesto de que baje el volumen. Ella responde: "¡Perdona profe, es que estoy sorda y no me oigo!". Efectivamente, lleva en un oído un aparato para mejorar su audición. Su compañera, sin cortarse un pelo, le dice, también a grito pelao: "¡Desi, que no grites, que el profe no está sordo!". Le dijo la sartén al cazo.
Cuando falta cuarto de hora, empiezan a ponerse nerviosos y se levantan del sitio. Me saco de la 'profechistera' un juego de memoria para que participen todos y se pasen rápidamente los minutos que faltan. Cuando el primer alumno queda eliminado, se levanta una chica y le arrea una colleja que ni la mismísima Sole de "Siete Vidas". Y toda chula, le dice: "Galán, pero mira que eres lerdo". Todos se ríen, y el lerdo más alto que todos. Lo que yo diga, les va el sado.
El resto de la mañana transcurre con "normalidad": una chica tiene una razón de peso para no sacar el libro ('es que anoche me fui de concierto a ver al Melendi, profe'); otro se pone a estudiar fotocopias sobre el cuerpo humano para un examen de Educación Física (encuentra la palabra 'escroto' y se parte el pecho de la risa); otro empieza a dar golpes en la mesa y a cantar 'Aceituneros de Jaén', mítica canción de 'Jarcha' (los mismos del 'Libertad Sin Ira'); una niña abre la ventana para pegar un grito a una señora que va andando por la acera de enfrente ('es que he venido con ella en el autobús, profe')... como digo, "normalidad" absoluta.
No me imagino el sufrimiento que llevarán a cuestas los profesores de este sitio durante todo este año. Se dice que hay experiencias que curten al ser humano, pero si por mí fuese, preferiría otro tipo de experiencias. Yo al menos tengo la suerte de que no voy a volver por allí, pero ellos se quedan.
Voy de vuelta a Madrid. Mi hermana vino a buscarme en coche y ha flipado con los conejos y con el paisaje. Después de mucho tiempo, conduzco MI coche. ¡Cuánto te eché de menos, Golfo! Tantas ganas tenía de salir de allí, que ni siquiera al llegar a Madrid me di cuenta del tráfico. La penúltima putada casi había acabado. Sólo quedaba hacer el trámite burocrático: documento va, documento viene.
Mañana por la mañana habrá acabado todo. Mañana por la mañana vuelvo a mi Cádiz. El día de hoy me ha dejado exhausto. Mañana será otro día.
A la vuelta, nos leemos. Buen fin de semana.
viernes, 1 de junio de 2007
63. La Penúltima Putada - II
(Continuación de la entrada anterior)
Superada la primera parte, ahora hay que buscarse la vida para encontrar el instituto. Por fin parece que tengo suerte y encuentro a un par de chicas que muy educadamente me explican cómo se va. Ese tópico de que los hombres no preguntamos es un mito: la necesidad urgente de ir al baño puede más que eso.
Las chicas me cuentan que en su pueblo están de fiestas y que no tienen clase, pero que en este instituto conocen al Jeremi, al Sergio, a la Jenny y a más panda. "Gente mu chunga, profe, ¿sabes dónde te metes?". No me asusto mucho porque eso de 'gente chunga' va por zonas y no significa lo mismo en todos los sitios. De todas formas, voy al instituto para que me firmen un papel y pirarme a la Consejería de nuevo para volver a darme de baja. El paripé, vaya.
Ya dentro del instituto, a quien primero veo es a la Jefa de Estudios. Pequeña y nerviosa, se parece a un coche Micro Machine de esos que no se paran y que estresan con sólo mirarlos. Me lleva a la Sala de Profesores y, sin escuchar ni una palabra de lo que intento decirle, me pone los libros en los brazos y me dice que vaya al aula X porque me estaban esperando y así dejo descansar al profesor de guardia que está con esa clase. Intento explicarle, en vano, que tengo que irme. Ella habla muy rápido y no me entero de mucho, sólo de palabras sueltas: "Brutos... Fachas... Tutor... Veteaclaseyluegohablamos".
Ni me molesto en hacerme entender. Cojo los libros y me subo al aula. Abro la puerta y el profesor de guardia me mira con cara de liberación. Casi que da gracias al cielo. No es para menos: un chaval tiene medio cuerpo sacado por la ventana y juega con otro compañero a ver quién tira el gapo más lejos; otro está levantado, haciendo dibujos manga en la pizarra; las niñas están haciéndose tatuajes con el compás ("es que somos amigas de sangre, profe")... y así podría seguir. ¡Ay Javierín, Javierín, qué será de ti!
Intento explicarme, pero no he dicho más que mi nombre y ya me interrumpen para hacer preguntas que supondrían un gran cambio en sus vidas: "profe, ¿tú sabes inglés?", "¿hay que sacar los libros?", "¿que vas a dar clase?"... para terminar con un: "Joooder galán". Porque allí, en vez de decir 'chaval / tío / macho' o similar, dicen 'galán'. Lo aprendo rápido, y a los cinco minutos ya hablo su idioma: "¡Cállense, galanes!"
Sí, les hablo de usted. A estos, sí. Ya he leído por encima las anotaciones de la profesora a la que sustituyo, y veo que hay un chaval que jamás saca el material en clase. Es imposible conseguir que haga algo y todo el mundo le da por imposible. Supuestamente, él no da la brasa y no molesta. Es como un pacto de no agresión entre él y el profesorado. Sin embargo, tarda poco en empezar a tirar bolas de papel a los compañeros y a gritar como un loco. Paro en seco la explicación y le digo con el gesto muy serio: "¿Quiere usted dejar de comportarse como un... ? ¿Quiere usted dejar de comportarse ASÍ?". El chaval se levanta y se pone en jarras para preguntarme: "¿Como qué, eh? ¿Que no me comporte como qué?". Mi respuesta: "Como un payaso". La suya: "¡Anda, payaso tú! ¡Mira el galán lo que dice!". Opto por mandarle callar y continuar la clase, pero el chaval sigue increpándome a media voz. Pasa un rato, y ya le ha caído el primer castigo por mi parte: se queda sin recreo.
Tanto si en ese recreo estoy yo como si está otro profesor, al menos el chaval parece callarse, aunque más tarde sabré que su venganza no tardará en llegar. Mi atención ya estaba centrada en otro 'fenómeno' de la clase, que se ha levantado y ha tirado una botella de agua (con agua) a la cabeza de otro chaval. Lejos de levantarse el otro y liarse a tortas, el agredido empieza a partirse el culo de la risa y llamar al agresor 'crack': "¡Galán, que me hago pis contigo!". Desde ese momento, ese alumno ha pasado a ser el 'alumno sadomasoquista'. El agresor, a mi petición, se ha levantado y ha recogido la botella de agua a su manera: como si fuese el mismo Ronaldinho, intenta subir la botella hacia su mano a base de patadas.
Al rato, toca la campana. Evidentemente, no he podido dar nada de materia. Ni siquiera he podido enterarme de por dónde van. En realidad, ni siquiera he podido pasar lista.
Cuando salgo de clase, me las prometo felices. ¡Ay Javierín, Javierín, pedazotrozocacho de iluso!
Superada la primera parte, ahora hay que buscarse la vida para encontrar el instituto. Por fin parece que tengo suerte y encuentro a un par de chicas que muy educadamente me explican cómo se va. Ese tópico de que los hombres no preguntamos es un mito: la necesidad urgente de ir al baño puede más que eso.
Las chicas me cuentan que en su pueblo están de fiestas y que no tienen clase, pero que en este instituto conocen al Jeremi, al Sergio, a la Jenny y a más panda. "Gente mu chunga, profe, ¿sabes dónde te metes?". No me asusto mucho porque eso de 'gente chunga' va por zonas y no significa lo mismo en todos los sitios. De todas formas, voy al instituto para que me firmen un papel y pirarme a la Consejería de nuevo para volver a darme de baja. El paripé, vaya.
Ya dentro del instituto, a quien primero veo es a la Jefa de Estudios. Pequeña y nerviosa, se parece a un coche Micro Machine de esos que no se paran y que estresan con sólo mirarlos. Me lleva a la Sala de Profesores y, sin escuchar ni una palabra de lo que intento decirle, me pone los libros en los brazos y me dice que vaya al aula X porque me estaban esperando y así dejo descansar al profesor de guardia que está con esa clase. Intento explicarle, en vano, que tengo que irme. Ella habla muy rápido y no me entero de mucho, sólo de palabras sueltas: "Brutos... Fachas... Tutor... Veteaclaseyluegohablamos".
Ni me molesto en hacerme entender. Cojo los libros y me subo al aula. Abro la puerta y el profesor de guardia me mira con cara de liberación. Casi que da gracias al cielo. No es para menos: un chaval tiene medio cuerpo sacado por la ventana y juega con otro compañero a ver quién tira el gapo más lejos; otro está levantado, haciendo dibujos manga en la pizarra; las niñas están haciéndose tatuajes con el compás ("es que somos amigas de sangre, profe")... y así podría seguir. ¡Ay Javierín, Javierín, qué será de ti!
Intento explicarme, pero no he dicho más que mi nombre y ya me interrumpen para hacer preguntas que supondrían un gran cambio en sus vidas: "profe, ¿tú sabes inglés?", "¿hay que sacar los libros?", "¿que vas a dar clase?"... para terminar con un: "Joooder galán". Porque allí, en vez de decir 'chaval / tío / macho' o similar, dicen 'galán'. Lo aprendo rápido, y a los cinco minutos ya hablo su idioma: "¡Cállense, galanes!"
Sí, les hablo de usted. A estos, sí. Ya he leído por encima las anotaciones de la profesora a la que sustituyo, y veo que hay un chaval que jamás saca el material en clase. Es imposible conseguir que haga algo y todo el mundo le da por imposible. Supuestamente, él no da la brasa y no molesta. Es como un pacto de no agresión entre él y el profesorado. Sin embargo, tarda poco en empezar a tirar bolas de papel a los compañeros y a gritar como un loco. Paro en seco la explicación y le digo con el gesto muy serio: "¿Quiere usted dejar de comportarse como un... ? ¿Quiere usted dejar de comportarse ASÍ?". El chaval se levanta y se pone en jarras para preguntarme: "¿Como qué, eh? ¿Que no me comporte como qué?". Mi respuesta: "Como un payaso". La suya: "¡Anda, payaso tú! ¡Mira el galán lo que dice!". Opto por mandarle callar y continuar la clase, pero el chaval sigue increpándome a media voz. Pasa un rato, y ya le ha caído el primer castigo por mi parte: se queda sin recreo.
Tanto si en ese recreo estoy yo como si está otro profesor, al menos el chaval parece callarse, aunque más tarde sabré que su venganza no tardará en llegar. Mi atención ya estaba centrada en otro 'fenómeno' de la clase, que se ha levantado y ha tirado una botella de agua (con agua) a la cabeza de otro chaval. Lejos de levantarse el otro y liarse a tortas, el agredido empieza a partirse el culo de la risa y llamar al agresor 'crack': "¡Galán, que me hago pis contigo!". Desde ese momento, ese alumno ha pasado a ser el 'alumno sadomasoquista'. El agresor, a mi petición, se ha levantado y ha recogido la botella de agua a su manera: como si fuese el mismo Ronaldinho, intenta subir la botella hacia su mano a base de patadas.
Al rato, toca la campana. Evidentemente, no he podido dar nada de materia. Ni siquiera he podido enterarme de por dónde van. En realidad, ni siquiera he podido pasar lista.
Cuando salgo de clase, me las prometo felices. ¡Ay Javierín, Javierín, pedazotrozocacho de iluso!
62. La Penúltima Putada - I
Volvió a pasar, volví a oír la frase mágica que hace que mis planes y mi modo de vida cambien sin previo aviso. Pensé que estaba todo solucionado, que en el trabajo no había ningún problema y que todo estaba en orden, pero no. Como siempre, una llamada rápida me alertó de lo que estaba pasando. De nuevo, la frase mágica: "Preséntese en la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid que se le diga; tome posesión de una nueva plaza como profesor sustituto; en caso de que no lo haga, decaerá de las listas".
Decaer de las listas significa no trabajar de profesor hasta las siguientes oposiciones, siempre y cuando haya aprobado todos los exámenes. Significa irme derecho al paro por no personarme cuando soy llamado a sustituir en un instituto. Es el procedimiento normal y completamente aceptable, pero mi caso no es normal. Llevo ya un tiempo de baja, y es bien sabido que estando de baja no se trabaja. Por más que sea ilegal, inmoral, y todo lo que se quiera, no es la primera vez que ocurre.
La aventura comenzó anteayer, cuando me enteré a ciencia cierta de todo lo que pasaba. Tenía que ir de "excursión" a Madrid para tomar posesión de una suplencia a la que justo después renunciaría. Sí, un paripé, pero gracias a ese paripé mantengo mi puesto en los listados y pueden volver a llamarme cuando esté dado de alta. Ahora mismo, ese paripé me permite cobrar un sueldo. No pude solucionar el problema por teléfono, así que tuve que ir a Sevilla por si en el Organismo de Educación de allí podían echarme un cable.
¡Ay, Javierín, Javierín! ¡Pero qué iluso! No sólo no solucioné nada allí, sino que por obligación debía ir a Madrid, desde donde escribo. Hace un rato me han preguntado si no he echado de menos mi tierra, y no supe bien qué contestar. He estado de acá para allá todo el tiempo como para darme cuenta de que estoy de nuevo en mi tierra. Creo que he hecho más kilómetros que Fernando Alonso en el anterior Gran Premio, o así así. Ha pasado casi de todo, así que mejor resumo. Tomen asiento y un bol de palomitas.
Esta mañana voy a la Delegación de Educación que me ha "tocado", y la funcionaria que me dijo el destino que me "tocaba" casi que me pide perdón. Nótese por las comillas que esto de la asignación de destino es una lotería. El caso es que la localidad a la que he tenido que ir estaba a tomar viento, o mejor dicho, a tomar muuuchos vientos. Dos horitas de viaje desde casa, y seguía siendo la Comunidad de Madrid. Como digo, la funcionaria casi que me pide perdón. La pobre mujer me miraba con una carita como compadeciéndose de mi buena suerte. Busqué en un mapa dónde estaba ese sitio, y la buena mujer me susurraba: "Busque más abajo, un poco más abajo... más abajo". Esas palabras, susurradas en otro contexto, me harían ilusión. En este caso, mi cara era de pánico. ¡Tan abajo que casi me meto en Toledo y salgo de Madrid!
Después de preguntar acá y allá cómo llego al instituto, consigo dar con el autobús que lleva al pueblo. Porque no me engaño, es un pueblo. Y el autobús parecía una de esas antigüallas en las que se montan las mujeres de Villarriba para ligarse a los hombretones de Villabajo. El trayecto comenzaba con una buena carretera que a los pocos kilómetros desapareció, dejando paso a una carretera de dos carriles estrechísimos, de un solo sentido. Había curvas de visibilidad nula, de esas que hace que todos ladeemos la cabeza y cantemos mentalmente aquello de: "En el coche de papá /nos iremos a estrellar".
En una de esas curvas, casi nos damos de morros contra un camión que venia de frente. O cabía el camión o cabía el autobús. El conductor tuvo que pararse en seco, dar marcha atrás unos cuantos metros y esperar a que pudiese pasar el camión, con las ruedas mitad en la carretera, mitad en el "prao". Mientras ambos conductores hacían esa maniobra, vi conejos en el campo. ¡Conejos! Sí, ya me iba haciendo a la idea de que iba a acabar en un pueblo de estos por los que no pasa el tiempo.
Justo antes de llegar al final del trayecto, una plaga de chinches invade el cuerpo del conductor, que pisa el acelerador y se cree por un momento el rey de la carretera bacheada. Una furgoneta que llegaba detrás adelanta al autobús por una línea continua, y a los pocos metros frena en seco y sin dar ningún intermitente, gira a la izquierda y empieza a hacer una escenita tipo 'Welcome to Marlboro country' y se mete campo a través, así a lo bestia. El conductor del autobús casi se come a la furgoneta, al conductor, a un árbol y a otro conejito cegatón que pasaba por ahí.
Con el estómago revuelto, los nervios agarrados a todo el cuerpo, un mareo de tres pares y una ligera colitis... he llegado.
Decaer de las listas significa no trabajar de profesor hasta las siguientes oposiciones, siempre y cuando haya aprobado todos los exámenes. Significa irme derecho al paro por no personarme cuando soy llamado a sustituir en un instituto. Es el procedimiento normal y completamente aceptable, pero mi caso no es normal. Llevo ya un tiempo de baja, y es bien sabido que estando de baja no se trabaja. Por más que sea ilegal, inmoral, y todo lo que se quiera, no es la primera vez que ocurre.
La aventura comenzó anteayer, cuando me enteré a ciencia cierta de todo lo que pasaba. Tenía que ir de "excursión" a Madrid para tomar posesión de una suplencia a la que justo después renunciaría. Sí, un paripé, pero gracias a ese paripé mantengo mi puesto en los listados y pueden volver a llamarme cuando esté dado de alta. Ahora mismo, ese paripé me permite cobrar un sueldo. No pude solucionar el problema por teléfono, así que tuve que ir a Sevilla por si en el Organismo de Educación de allí podían echarme un cable.
¡Ay, Javierín, Javierín! ¡Pero qué iluso! No sólo no solucioné nada allí, sino que por obligación debía ir a Madrid, desde donde escribo. Hace un rato me han preguntado si no he echado de menos mi tierra, y no supe bien qué contestar. He estado de acá para allá todo el tiempo como para darme cuenta de que estoy de nuevo en mi tierra. Creo que he hecho más kilómetros que Fernando Alonso en el anterior Gran Premio, o así así. Ha pasado casi de todo, así que mejor resumo. Tomen asiento y un bol de palomitas.
Esta mañana voy a la Delegación de Educación que me ha "tocado", y la funcionaria que me dijo el destino que me "tocaba" casi que me pide perdón. Nótese por las comillas que esto de la asignación de destino es una lotería. El caso es que la localidad a la que he tenido que ir estaba a tomar viento, o mejor dicho, a tomar muuuchos vientos. Dos horitas de viaje desde casa, y seguía siendo la Comunidad de Madrid. Como digo, la funcionaria casi que me pide perdón. La pobre mujer me miraba con una carita como compadeciéndose de mi buena suerte. Busqué en un mapa dónde estaba ese sitio, y la buena mujer me susurraba: "Busque más abajo, un poco más abajo... más abajo". Esas palabras, susurradas en otro contexto, me harían ilusión. En este caso, mi cara era de pánico. ¡Tan abajo que casi me meto en Toledo y salgo de Madrid!
Después de preguntar acá y allá cómo llego al instituto, consigo dar con el autobús que lleva al pueblo. Porque no me engaño, es un pueblo. Y el autobús parecía una de esas antigüallas en las que se montan las mujeres de Villarriba para ligarse a los hombretones de Villabajo. El trayecto comenzaba con una buena carretera que a los pocos kilómetros desapareció, dejando paso a una carretera de dos carriles estrechísimos, de un solo sentido. Había curvas de visibilidad nula, de esas que hace que todos ladeemos la cabeza y cantemos mentalmente aquello de: "En el coche de papá /nos iremos a estrellar".
En una de esas curvas, casi nos damos de morros contra un camión que venia de frente. O cabía el camión o cabía el autobús. El conductor tuvo que pararse en seco, dar marcha atrás unos cuantos metros y esperar a que pudiese pasar el camión, con las ruedas mitad en la carretera, mitad en el "prao". Mientras ambos conductores hacían esa maniobra, vi conejos en el campo. ¡Conejos! Sí, ya me iba haciendo a la idea de que iba a acabar en un pueblo de estos por los que no pasa el tiempo.
Justo antes de llegar al final del trayecto, una plaga de chinches invade el cuerpo del conductor, que pisa el acelerador y se cree por un momento el rey de la carretera bacheada. Una furgoneta que llegaba detrás adelanta al autobús por una línea continua, y a los pocos metros frena en seco y sin dar ningún intermitente, gira a la izquierda y empieza a hacer una escenita tipo 'Welcome to Marlboro country' y se mete campo a través, así a lo bestia. El conductor del autobús casi se come a la furgoneta, al conductor, a un árbol y a otro conejito cegatón que pasaba por ahí.
Con el estómago revuelto, los nervios agarrados a todo el cuerpo, un mareo de tres pares y una ligera colitis... he llegado.
martes, 29 de mayo de 2007
61. Memé de Arbolitos
No sé si esto lo estoy haciendo bien, pero allá va. Mi arbolito elegido es el NOGAL o 'Juglans Regia'. ¿El juglar del Rey? ¿Ya estamos con el cachondeíto?
No tengo mu
cha idea de arbolitos, soy demasiado de ciudad. Elegí el nogal por ser el árbol típico de la tierra de mi padre. Su familia tenía un terreno con nogales y siempre que iba él al pueblo nos traía una caja llena de nueces que enseguida volaba. Las devorábamos. Recuerdo que hasta rompimos el cascanueces, de tanto usarlo. Nos podían las ganas de comer nueces, y se nos ocurrió abrirlas por la fuerza, a base de tirarlas al suelo. Así, a lo bestia, nuestra glotonería marcó de cicatrices el suelo de la cocina. Mis hermanos y yo salimos un poco bestias, pero ya que las nueces son buenas para el corazón, también salimos buena gente.
Bueno, que charlo y no paro. Según la Wikipedia, el Juglans regia o nogal común es la especie más difundida en Europa, extendiéndose por todo el sudoeste y centro de Asia, hasta el Himalaya y sudoeste de China. El arbolito de marras viene del Oriente Medio, su cultivo es milenario. Vamos, que tienen algo más que petróleo por aquellos lares. Que los políticos tomen nota y cambien guerras por nueces, leñe.
Es un gran árbol caducifolio (árbol solidario, a él también se le cae el pelo) de la familia de las juglandáceas, de entre 25 a 35 metros de altura y un tronco que puede superar los 2 m. de diámetro. Vamos, un arbolillo tamaño armario empotrao, aunque es de crecimiento más lento que su pariente el Nogal negro o 'Juglans Nigra' y no suele llegar a alcanzar la altura máxima. Posee grandes hojas pinadas (25 a 40 cm) compuestas de 5 ó 9 foliolos de color rojizo al brotar que después cambian a verde oscuro. El tronco corto y robusto es de color blanquecino o gris claro, del cual salen gruesas y vigorosas ramas que sujetan una copa grande y redondeada.
Además, el señor nogal no establece diferencia de género, puesto que en la misma planta se dan flores femeninas y masculinas. Las primeras aparecen en las ramas del mismo año, agrupadas en racimos de dos a cinco florecillas pequeñas y de color rojizo, mientras que las masculinas brotan en ramas del año anterior formando amentos colgantes de entre 5-10 cm de color púrpura verdoso. ¿Será por aquello de que maduramos más tarde, que nos dais un año de ventaja? Omito hacer broma sobre aquello de los 'amentos colgantes'.
Las flores femeninas forman un fruto globular de cáscara verde semi-carnosa (frut
o en drupa llamada popularmente "nuez" pero botánicamente no lo es) con una semilla corrugada de color marrón en su interior que los romanos llamaban 'Jovis Glans' ("bellotas de Júpiter"), término del que deriva el nombre genérico 'Juglans'. En otoño, todo el fruto, incluida la cáscara, cae al madurar. Si Newton se hubiese puesto bajo un nogal, habría creado otra ley diferente.
El nogal común fue introducido en la Europa septentrional y occidental muy precozmente, quizá antes de la época romana y en el continente americano hacia el siglo XVII. Es cultivado extensivamente por la alta calidad de sus frutos, que se consumen frescos o de los que se extrae aceite y por la calidad de su madera, que es utilizada en suelos y demás trabajos de ebanistería. Si esto lo supieran en Bricomanía, hablarían menos del tan manido adhesivo de montaje. Como curiosidad, la madera de nogal también se utiliza para fabricar guitarras. Evidentemente, sin yo saberlo, este era mi árbol.
Para terminar, Gerardo Diego dedicó un bello poema a otro poeta, Vicente Aleixandre. De poeta a poeta, pasando por el nogal.
No tengo mu
Bueno, que charlo y no paro. Según la Wikipedia, el Juglans regia o nogal común es la especie más difundida en Europa, extendiéndose por todo el sudoeste y centro de Asia, hasta el Himalaya y sudoeste de China. El arbolito de marras viene del Oriente Medio, su cultivo es milenario. Vamos, que tienen algo más que petróleo por aquellos lares. Que los políticos tomen nota y cambien guerras por nueces, leñe.
Es un gran árbol caducifolio (árbol solidario, a él también se le cae el pelo) de la familia de las juglandáceas, de entre 25 a 35 metros de altura y un tronco que puede superar los 2 m. de diámetro. Vamos, un arbolillo tamaño armario empotrao, aunque es de crecimiento más lento que su pariente el Nogal negro o 'Juglans Nigra' y no suele llegar a alcanzar la altura máxima. Posee grandes hojas pinadas (25 a 40 cm) compuestas de 5 ó 9 foliolos de color rojizo al brotar que después cambian a verde oscuro. El tronco corto y robusto es de color blanquecino o gris claro, del cual salen gruesas y vigorosas ramas que sujetan una copa grande y redondeada.
Además, el señor nogal no establece diferencia de género, puesto que en la misma planta se dan flores femeninas y masculinas. Las primeras aparecen en las ramas del mismo año, agrupadas en racimos de dos a cinco florecillas pequeñas y de color rojizo, mientras que las masculinas brotan en ramas del año anterior formando amentos colgantes de entre 5-10 cm de color púrpura verdoso. ¿Será por aquello de que maduramos más tarde, que nos dais un año de ventaja? Omito hacer broma sobre aquello de los 'amentos colgantes'.
Las flores femeninas forman un fruto globular de cáscara verde semi-carnosa (frut
El nogal común fue introducido en la Europa septentrional y occidental muy precozmente, quizá antes de la época romana y en el continente americano hacia el siglo XVII. Es cultivado extensivamente por la alta calidad de sus frutos, que se consumen frescos o de los que se extrae aceite y por la calidad de su madera, que es utilizada en suelos y demás trabajos de ebanistería. Si esto lo supieran en Bricomanía, hablarían menos del tan manido adhesivo de montaje. Como curiosidad, la madera de nogal también se utiliza para fabricar guitarras. Evidentemente, sin yo saberlo, este era mi árbol.
Para terminar, Gerardo Diego dedicó un bello poema a otro poeta, Vicente Aleixandre. De poeta a poeta, pasando por el nogal.
LA SOMBRA DEL NOGAL
La sombra del nogal es peligrosa
Tupido en el octubre como bóveda
como cúpula inmóvil
nos cobija e invita
a su caricia fresca
y van cayendo frutos uno a uno
torturados cerebros, nueces, nueces
Por las noches
sombra de luna muerta del nogal
y van sucidándose una a una
sus hojas quejumbrosas
y pies desconocidos invisibles
las huellan, las quebrantan, las sepultan
librándolas así
del torbellino eólico
que azota a lo mortal abandonado
sobre la haz funesta de la tierra
impenetrable
Pero ¿quién pasa, quién posa?
¿De quién los pies piadosos redentores?
60. Lo Que No Está Escrito
DJ Chan(cho) propone una canción para los días con tufillo que todos tenemos a veces.
Es cierto que algunas canciones suenan mejor si el tiempo ayuda. Animan más en primavera que en otoño. Sin embargo, la estación del alma la decidimos nosotros.
La canción se titula 'Unwritten'. Si se dice que 'Dios escribe recto en renglones torcidos', ¿cómo no vamos a encontrar nosotros renglones torcidos en los que escribir? Lo que importa es que sólo cada uno puede escribir en su propio libro de la vida. ¿Qué tipo de historia vamos a contar? Intentaré empezar a escribirla desde ya, llevo muchos capítulos de retraso.
"Today is where your book begins
The rest is still unwritten"
Es cierto que algunas canciones suenan mejor si el tiempo ayuda. Animan más en primavera que en otoño. Sin embargo, la estación del alma la decidimos nosotros.
La canción se titula 'Unwritten'. Si se dice que 'Dios escribe recto en renglones torcidos', ¿cómo no vamos a encontrar nosotros renglones torcidos en los que escribir? Lo que importa es que sólo cada uno puede escribir en su propio libro de la vida. ¿Qué tipo de historia vamos a contar? Intentaré empezar a escribirla desde ya, llevo muchos capítulos de retraso.
"Today is where your book begins
The rest is still unwritten"
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